[ES]
Trabajo con el límite como respuesta al exceso.
Mi práctica artística surge de una transformación en mi relación con la imagen, el tiempo y la percepción. Después de años trabajando en fotografía comercial —donde el control y la perfección eran centrales— sentí la necesidad de desplazar la imagen del ámbito productivo al ámbito de la experiencia.
Trabajo con fotografía analógica como una práctica de conciencia y límite. El carrete finito, la espera del revelado y la posibilidad del error introducen una dimensión temporal que transforma el acto de fotografiar en un ejercicio de aceptación. La imperfección deja de ser un fallo para convertirse en parte esencial del proceso y en una metáfora de la condición humana: incierta y necesariamente limitada.
Mi mirada se detiene en lo cotidiano, en la luz y en los pequeños desplazamientos de la percepción. No busco escenas extraordinarias, sino instantes aparentemente simples que, al ser observados con atención, revelan otra profundidad. La armonía funciona como punto de partida; una leve tensión introduce la pausa necesaria para mirar con mayor conciencia.
En un entorno que favorece la aceleración y la producción constante, elijo trabajar desde la sensibilidad. Mi obra no intenta explicar el mundo ni embellecerlo, sino asumirlo tal como es. Cada imagen es una decisión de cómo relacionarme con la realidad y una invitación a detenerse sin necesidad de llegar a una conclusión.
[EN]
I work with limitation as a response to excess.
My artistic practice emerges from a shift in my relationship with image, time, and perception. After years working in commercial photography—where control and perfection were central—I felt the need to move the image away from a productive framework and into the realm of experience.
I work with analog photography as a practice of awareness and limitation. The finite roll of film, the wait for development, and the possibility of error introduce a temporal dimension that transforms the act of photographing into an exercise in acceptance. Imperfection ceases to be a flaw and becomes an essential part of the process, as well as a metaphor for the human condition: uncertain and inherently limited.
My gaze lingers on the everyday—on light and subtle shifts in perception. I do not seek extraordinary scenes, but rather seemingly simple moments that, when observed with attention, reveal another depth. Harmony serves as a starting point; a slight tension introduces the pause necessary to look with greater awareness.
In a context that favors acceleration and constant production, I choose to work from sensitivity. My work does not attempt to explain the world or beautify it, but to accept it as it is. Each image is a decision about how to relate to reality, and an invitation to pause without the need to reach a conclusion